Una Niñez Complicada!

un pasado común

Por Katya Guzmán Gómez

Fuí gestada dentro del matrimonio,  hija menor, de tres;  desde el vientre de mi madre experimenté el rechazo de mi padre el cuál culpaba a mi madre por no haber prevenido un tercer embarazo;  ella sentía una culpa inconsciente, molestia y tristeza a la vez pero me deseo  y me esperó aunque mi padre no estuviera conforme.

Cuando nací mi padre no resistió su rechazo y deseeó abrazarme por primera vez, pero cuenta mi mamà que yo comencé a llorar desgarradoramente hasta que me soltó, a el le dió sentimiento, pero no se rindió. Al crecer yo fui su niña consentida y el mi héroe, un héroe que fue perdiendo brillo cada vez que lo miraba alcoholizado. Alrededor del alcoholismo de mi padre había gritos, frustración, desarmonías, miedo, angustias, impotencia y tristezas, mi familia entraba en crisis, mi madre se llenaba de impaciencia, de ira y mi padre perdía la dignidad, se volvía como un trapo sucio, débil y al mismo tiempo irritable. Así crecí en medio de constantes crisis de impotencia vulnerabilidad, sumisión, y a la vez llanto, miedo, mucho mucho miedo, enfermedades respiratorias crónicas, tristezas, vacíos mi madre nos miraba y llegó a decir con desaliento estas son hijas del desamor y suspiraba.

Dos veces me libré de morir, una por casi ser atropellada y la otra fue el dìa que cumplí 7 años de edad, ese día caí en cama por un sarampión complicado con una neumonía, casi no la libraba, mi cabello se caía mientras me peinaba mi madre y ella se angustiaba al ver que me quedaba calva y no pudo más estalló en llanto y yo me asusté mucho que le pregunté: mamà ¿me voy a morir?

Pues apartir de ese dìa mi carácter cambio pues apesar de tantas cosas yo era alegre y sonriente, pero ya no lo era, mis nervios se alteraron, me volví triste y ya cualquier emoción que enfrentaba me causaba ganas de vomitar, el miedo invadió mi niñez, las angustias llegaban a saturar mi pensamiento, añadidas a las crisis familiares alrededor de un enfermo alcohólico y una madre neurótica.

Aveces llegué a sentir que la vida era muy triste mientras me recuerdo mirando por la ventana con nostalgia, y a mi corta edad ya sufría depresión y yo no sabía;  aveces pensaba que se iban a morir mis padres y sufrìa pensando en el futuro, por las noches sentía que no podìa respirar hasta que terminaba llorando, y así muchas emociones sin control.

 

“Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de sus caminos y mis proyectos son muy superiores a los de ustedes.” 

Isaías 55:9 | NVI 

Hoy recordando todo esto me doy cuenta como las depresiones han quedado atrás  y ya no son parte de mis episodios rutinarios; mis emociones cada dìa estàn más en control, Dios hace las cosas nuevas era yo quién no sabía como no seguirlas arrastrando hasta mi actual edad.

Pero vaya que aunque siempre fui tan acercada a Dios nunca supe como escucharlo, ni siquiera cómo vivir de acuerdo a su designio, creí que el sufrimiento era parte de ser cristiano y que sufriendo iba a morir, pero hoy sé que no es así, el sufrir nos hace buscar ayuda en Dios, pero cuándo ya estás en Él entonces comienza a cambiar tu dolor en gozo y la debilidad en fuerza hasta irte asemejando a El y un día llegar a ser luz para los que están en oscuridad.

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